Buscar este blog

sábado, 20 de agosto de 2011

Pseudo soneto con un guiño a Góngora


El verdadero amor siempre ha sido platónico.

                                  El Amor

En tanto que mi mano no acaricie tu cabello, ébano negro, suavemente;

en tanto que tu voz, dulce murmullo, no resuene en mis oídos susurrante;

en tanto que mis ojos no dibujen tu figura, firme junco, ausente;

en tanto que tu aroma, embriagadora brisa, no se asome a mi nariz, fragante…



En tanto que mi alma evoque tu recuerdo, recurrente;

en tanto que tu imagen merodee por mi cabeza errante;

en tanto que mi sueño duerma en ti constantemente;

en tanto que Platón me siga regalando este disfrute, fascinante;



¡Quién precisa con ansia vehemente

físico ardor, pasión intranscendente,

dulce presencia, hecho irrelevante!



Brotando como están, continuamente

reos de mi mente en cada instante,

ébano, junco, brisa, murmullo. Eternamente.

Rock Roderik 



Góngora y el Carpe Diem:


Soneto

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello.
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello:
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. 

Luis de Góngora y Argote


No hay comentarios:

Publicar un comentario